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¡Conoce a las monjas dominicas que buscan la preservación del Ajolote en Pátzcuaro!

Tristemente, el Lago de Pátzcuaro no es el paraíso que una vez fue. Afectado por la contaminación y las repercusiones de la presencia humana, el hábitat de las salamandras conocidas como achoques agoniza. La salvación, curiosamente, podría ser un grupo de monjas dominicas.

Te contamos más sobre esta increíble historia de preservación, un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando la ciencia y la fe se unen con un mismo propósito.

¿Qué son los achoques?

Los achoques son una especie de salamandra endémica de la región del Lago de Pátzcuaro. Parientes cercanos del ajolote, estos anfibios pasan toda su vida en el agua y comparten con sus primos las asombrosas capacidades regenerativas que los distinguen del resto de los vertebrados.

¿Por qué están en peligro de extinción?

Durante muchos años, la calidad del agua en el Lago de Pátzcuaro ha empeorado. Esto se debe a varios factores, por ejemplo: la deforestación, que provoca deslaves excesivos que lo contaminan; las aguas residuales que son vertidas ahí; la introducción de especies ajenas al ecosistema que han mermado a la población de achoques.

Las monjas que se convirtieron en sus guardianas

En el cerro más alto de Pátzcuaro, está la Basílica de Nuestra Señora de la Salud. Anexo, está el monasterio en donde viven las protagonistas de nuestra historia: un grupo de monjas que, durante años, se han encargado de cultivar la colonia de achoques más grande y diversa fuera del lago.

Las monjas dominicas de Nuestra Señora de la Salud utilizan la piel del achoque para producir un jarabe para la tos, el cual venden para mantenerse. Cuando la población de estas salamandras en el lago comenzó a disminuir en la década de los ochenta, se preocuparon.

Fue hasta el año 2000 que lograron concretar el proyecto del criadero de achoques. Aunque inicialmente lo hicieron para poder subsistir, este criadero ha cobrado vital importancia ante la triste realidad de los achoques, que podrían desaparecer en los próximos años.

El criadero de achoques de las monjas de Pátzcuaro contiene alrededor de 300 ejemplares, la colonia más grande fuera de lago. Además, es la única que podría tener la diversidad genética suficiente para salvar al primo del ajolote.

Actualmente, científicos estudian la calidad del agua en el lago y las características genéticas de los achoques del convento para determinar cuándo será conveniente reintroducir.

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